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El binomio dolor de garganta y fiebre es una de las consultas más frecuentes en invierno, y también aparece en olas puntuales de gripe, COVID-19 y otras infecciones respiratorias. La mayoría de los casos son virales y se resuelven solos, pero en un porcentaje menor hay causas que requieren valoración médica (por ejemplo, faringitis estreptocócica, mononucleosis, abscesos alrededor de la amígdala o, rara vez, infecciones más serias).

La clave está en hacer un buen “triaje” en casa: identificar señales de alarma, aliviar síntomas con medidas seguras y decidir cuándo pedir cita.

Por qué aparecen juntos dolor de garganta y fiebre

La fiebre no es la enfermedad, sino una respuesta del sistema inmune. Cuando un virus o bacteria inflama la mucosa de la faringe y las amígdalas, el cuerpo libera mensajeros inflamatorios (citoquinas) que pueden elevar la temperatura para dificultar la replicación del patógeno.

Esto explica por qué muchas infecciones respiratorias cursan con:

  • Dolor o escozor al tragar.
  • Sensación de garganta seca o “en carne viva”.
  • Fiebre (a veces con escalofríos y dolores musculares).
  • Ganglios del cuello sensibles.

Causas frecuentes (y qué suele orientarnos)

1) Infecciones virales (las más comunes)

Suelen causar dolor de garganta junto con tos, mucosidad, ronquera o síntomas nasales. En adultos, la mayoría de faringitis son virales.

Posibles responsables:

  • Resfriado común (rinovirus y otros).
  • Gripe.
  • COVID-19.
  • Adenovirus.

2) Faringitis estreptocócica (bacteriana)

La bacteria Streptococcus pyogenes (estreptococo del grupo A) puede provocar dolor de garganta intenso y fiebre, y en algunos casos requiere antibiótico para reducir complicaciones.

Pistas que a veces la hacen más probable:

  • Dolor fuerte al tragar.
  • Fiebre.
  • Ausencia de tos.
  • Puntos blancos o exudado en amígdalas.
  • Ganglios dolorosos en la parte anterior del cuello.

Referencia útil: CDC, strep throat.

3) Mononucleosis infecciosa (virus Epstein-Barr)

Puede empezar como una “faringitis que no se va”, con fiebre y un cansancio desproporcionado. A veces hay amígdalas muy inflamadas y ganglios marcados.

Suele sospecharse cuando:

  • Fatiga intensa (más allá de un resfriado típico).
  • Fiebre varios días.
  • Ganglios grandes (incluidos posteriores).
  • Dolor de garganta importante.

4) Amigdalitis y complicaciones locales (más raras, pero importantes)

  • Absceso periamigdalino: dolor muy localizado (a un lado), voz “apagada”, dificultad para abrir la boca, desviación de la úvula, babeo.
  • Epiglotitis (rara en la era de la vacunación, pero grave): dolor de garganta intenso, fiebre, dificultad respiratoria, babeo, postura inclinada hacia delante.

Si hay dificultad para respirar, babeo o incapacidad para tragar saliva, esto es urgencia.

Cómo orientarte en casa: viral vs bacteriano (sin obsesionarte)

No existe un método perfecto sin pruebas, pero hay patrones que ayudan.

Señal o síntoma Más típico en viral Más típico en estreptococo (GAS)
Tos No suele
Mocos/congestión Menos frecuente
Ronquera Menos frecuente
Fiebre alta Puede Puede
Dolor al tragar intenso Puede Frecuente
Puntos blancos en amígdalas A veces A veces
Ganglios dolorosos anteriores Puede Frecuente
Inicio muy brusco A veces Frecuente

Importante: los puntos blancos no significan automáticamente “bacteria”, también se ven en virus.

Cuidados en casa (medidas con buena relación beneficio-riesgo)

Si no hay señales de alarma, el objetivo es: hidratar, bajar la inflamación, aliviar dolor y descansar.

Hidratación y descanso (lo más infravalorado)

La fiebre aumenta la pérdida de líquidos. Si además tragas menos por dolor, es fácil deshidratarse.

Ideas simples:

  • Agua a sorbos frecuentes.
  • Caldos templados.
  • Infusiones no muy calientes.
  • En niños, suero de rehidratación oral si cuesta beber.

Analgésicos y antipiréticos: uso responsable

En general, para adultos sanos:

  • Paracetamol o ibuprofeno pueden aliviar dolor y fiebre, siguiendo el prospecto y evitando duplicidades.

Precauciones (especialmente relevantes):

  • No usar ibuprofeno si hay úlcera activa, ciertos problemas renales o indicación médica de evitar AINEs.
  • En niños y adolescentes, no dar aspirina por el riesgo de síndrome de Reye.

Si tienes dudas por embarazo, medicación crónica o enfermedades previas, consulta a un profesional.

Medidas locales para la garganta

  • Gárgaras de agua tibia con sal (si sabes hacerlo sin tragar): pueden aliviar de forma temporal.
  • Miel en adultos y niños mayores de 1 año: alivia la irritación y la tos asociada en algunos casos. En menores de 12 meses no se recomienda.
  • Pastillas para chupar o sprays con efecto anestésico local (según tolerancia).
  • Humidificador o ducha caliente para humedecer vías respiratorias si hay sequedad ambiental.

Guía general para dolor de garganta (orientación clínica): NHS, sore throat.

Apoyo integrativo (sin sustituir el diagnóstico)

Si tu caso parece viral y leve, algunas personas encuentran alivio con hábitos de cuidado global:

  • Sueño extra (la recuperación inmunitaria es más lenta con privación de sueño).
  • Comidas sencillas y calientes (sopas, purés), priorizando proteínas y verduras si apetece.
  • Respiración nasal suave (si se puede) para reducir sequedad faríngea.

Si te interesa una mirada más amplia de medicina integrativa aplicada a garganta, puedes complementar con esta lectura del blog de Jascotee: Dolor de garganta: una perspectiva integrativa.

Una persona en casa con una taza de infusión templada, un termómetro y una manta en el sofá, transmitiendo autocuidado durante un resfriado con fiebre.

Qué conviene evitar (errores comunes)

  • Antibióticos “por si acaso”: no sirven en virus y contribuyen a resistencia antimicrobiana. Solo se usan si hay sospecha/confirmación bacteriana o criterio clínico.
  • “Quemar” la garganta con bebidas muy calientes: puede empeorar la irritación.
  • Combinar varios antigripales sin revisar ingredientes: es fácil duplicar paracetamol.
  • Ingerir aceites esenciales o remedios irritantes: pueden causar efectos adversos.

Señales de alarma: cuándo buscar atención médica (o urgencias)

Urgencias (no esperes)

Busca atención urgente si hay:

  • Dificultad para respirar, ruidos al respirar o sensación de falta de aire.
  • Incapacidad para tragar saliva, babeo, o dolor tan intenso que no puedes beber.
  • Confusión, somnolencia marcada, rigidez de nuca, fotofobia intensa.
  • Erupción extensa o manchas moradas que no desaparecen al presionar.
  • Dolor unilateral muy fuerte, voz apagada, trismus (dificultad para abrir la boca), posible absceso.

Consulta médica preferente (en 24 a 48 h)

Pide cita si:

  • Fiebre alta que persiste o reaparece, o fiebre más de 3 días.
  • Dolor de garganta intenso sin tos (posible estreptococo) o con placas y mal estado general.
  • Empeoras claramente en lugar de mejorar.
  • Hay ganglios muy inflamados o fatiga extrema que sugiere mononucleosis.
  • Tienes enfermedades que bajan defensas, tomas inmunosupresores o estás en quimioterapia.
  • Estás embarazada y te sientes especialmente afectada.

Orientación general sobre fiebre y cuándo consultar: Mayo Clinic, fever: when to see a doctor.

En niños: umbral de prudencia más alto

En pediatría, la edad importa. Si es un bebé pequeño o si el niño está decaído, no bebe o respira mal, se consulta antes.

Como regla práctica:

  • Menor de 3 meses con fiebre: suele requerir valoración médica el mismo día.
  • Signos de deshidratación (pocos pañales mojados, boca muy seca, llanto sin lágrimas): consulta.

Qué puede hacer el médico (y por qué a veces no receta antibiótico)

En consulta, el objetivo es confirmar si estamos ante un cuadro viral o uno que requiera tratamiento específico. Según el caso, el profesional puede:

  • Explorar garganta, oídos, ganglios y estado general.
  • Valorar criterios clínicos (por ejemplo, Centor o McIsaac en adultos) para estimar probabilidad de estreptococo.
  • Realizar test rápido de estreptococo y, si procede, cultivo.
  • Proponer test de gripe/COVID-19 en épocas de circulación.
  • Solicitar analítica o test de mononucleosis si encaja.

Si es estreptococo confirmado o muy probable, se pauta antibiótico. Si es viral, se centra en alivio sintomático y vigilancia.

Diagrama simple de decisión con tres rutas: Urgencias (dificultad respiratoria o no puede tragar), Cita médica (fiebre persistente o empeoramiento), Autocuidado 48-72 h (síntomas leves y buena hidratación).

Cómo prevenir futuros episodios (sin promesas mágicas)

  • Lavado de manos y ventilación (especialmente en temporadas altas).
  • Evitar compartir vasos/cubiertos si hay síntomas en casa.
  • Priorizar sueño y recuperación, porque el estrés y la falta de descanso suelen aumentar susceptibilidad.
  • Vacunas recomendadas (por ejemplo, gripe en grupos de riesgo) según indicación médica.

Preguntas frecuentes

¿El dolor de garganta con fiebre siempre significa infección bacteriana? No. La mayoría de los casos son virales. La combinación por sí sola no distingue la causa.

¿Las “placas” en la garganta significan que necesito antibiótico? No necesariamente. Las placas pueden aparecer en infecciones virales y en mononucleosis. Lo ideal es valoración clínica y, si procede, test.

¿Cuántos días es normal tener fiebre con dolor de garganta? En cuadros virales leves puede durar 1 a 3 días y luego ir bajando. Si la fiebre persiste más de 3 días, reaparece o empeoras, conviene consultar.

¿Qué puedo hacer si me duele tanto que no puedo comer? Prioriza líquidos y alimentos blandos templados (caldos, purés), controla el dolor con analgésicos adecuados para ti y busca valoración si no puedes hidratarte.

¿Puedo entrenar o hacer ejercicio con fiebre y dolor de garganta? Lo más prudente es descansar. El ejercicio intenso con fiebre aumenta el estrés fisiológico y puede alargar la recuperación.


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