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Si últimamente te notas “raro” y no sabes por qué, merece la pena mirar un mineral que casi nadie vigila hasta que el cuerpo protesta: el magnesio. Lo usamos para mover músculos, regular el sistema nervioso, producir energía (ATP) y mantener el ritmo cardiaco estable. Por eso, cuando falta, los síntomas pueden parecer “de todo un poco” y confundirse con estrés, falta de sueño o incluso ansiedad.

En este artículo vamos a responder, de forma práctica y con base científica, a la pregunta que más se busca: qué síntomas tiene el cuerpo cuando le falta magnesio, cómo reconocer señales típicas, quién tiene más riesgo y qué pasos sensatos dar.

Por qué una falta de magnesio se nota tanto

El magnesio participa como cofactor en cientos de reacciones enzimáticas. En la práctica, eso significa que está metido en procesos tan básicos como:

  • La contracción y relajación muscular (incluyendo diafragma e intestino).
  • La excitabilidad neuronal (calma vs hiperactivación).
  • El equilibrio de electrolitos como potasio y calcio.
  • La síntesis de energía dentro de la mitocondria.

Cuando el aporte dietético es bajo o hay pérdidas (por ejemplo, por diarrea o ciertos fármacos), el cuerpo intenta compensar. El problema es que un análisis de sangre “normal” no siempre descarta un déficit funcional, porque la mayor parte del magnesio está dentro de las células y en el hueso, no circulando libremente.

Para cifras de referencia y seguridad, el recurso más sólido y actualizado suele ser la ficha del NIH Office of Dietary Supplements sobre magnesio.

Falta de magnesio: síntomas que nota tu cuerpo (los más comunes)

No todas las personas sienten lo mismo, y los síntomas dependen de intensidad, duración, edad, medicación, salud intestinal y estrés. Aun así, hay patrones bastante repetidos.

1) Señales neuromusculares: calambres, fasciculaciones y “tensión” corporal

Este es el grupo de señales más típico.

  • Calambres (piernas, pies) sobre todo por la noche o tras ejercicio.
  • Fasciculaciones (pequeños “saltitos” en párpado, gemelos u otras zonas).
  • Tensión mandibular, contracturas fáciles, sensación de rigidez.
  • Hormigueos o sensación de “corriente” (no siempre por magnesio, pero puede contribuir en algunos casos).

Aquí conviene pensar también en hidratación, sodio, potasio, carga de entrenamiento y sueño. Pero si se repite sin explicación clara, el magnesio entra en la lista corta.

2) Cansancio que no encaja y menor tolerancia al esfuerzo

El magnesio es clave para el ATP, así que un nivel insuficiente puede reflejarse como:

  • Fatiga o “batería baja” sin motivo obvio.
  • Recuperación peor tras ejercicio.
  • Sensación de debilidad, especialmente si se acompaña de calambres.

Ojo: la fatiga también puede ser hierro bajo, hipotiroidismo, apnea del sueño o estrés crónico. La diferencia suele estar en el paquete de señales (fatiga + calambres + sueño peor, por ejemplo).

3) Sueño ligero, despertares y sensación de estar “activado”

Muchas personas describen que, cuando les falta magnesio, su sistema nervioso va demasiado “encendido”:

  • Dificultad para conciliar.
  • Despertares frecuentes.
  • Sueño poco reparador.

Esto no significa que el magnesio sea una “pastilla para dormir”, sino que ayuda a la regulación neuromuscular y del estrés. Si el problema principal es ansiedad o insomnio persistente, conviene valorar un enfoque integral.

Ilustración clara del cuerpo humano con zonas resaltadas donde suelen notarse síntomas por falta de magnesio: pantorrillas (calambres), párpado (fasciculación), mandíbula (tensión), pecho (palpitaciones), abdomen (estreñimiento) y cabeza (dolor).

4) Estrés, irritabilidad y sensación de ansiedad física

El estrés crónico puede aumentar la pérdida de magnesio y, a la vez, una baja disponibilidad puede empeorar la tolerancia al estrés. En la vida real se manifiesta como:

  • Irritabilidad.
  • Inquietud.
  • Sensación corporal de ansiedad (respiración alta, tensión, “nudo” muscular).

Este punto es especialmente frecuente en épocas de trabajo intenso, pantallas hasta tarde, exceso de cafeína o poco descanso.

5) Digestión: estreñimiento y espasmos intestinales

El intestino también es músculo liso. Cuando hay falta de magnesio, algunas personas notan:

  • Estreñimiento.
  • Hinchazón o sensación de espasmo.

Importante: hay causas mucho más comunes (fibra insuficiente, poca agua, sedentarismo, hipotiroidismo). Aun así, en un perfil con calambres y sueño peor, el estreñimiento puede ser otra pista.

6) Palpitaciones y presión arterial: cuándo prestar mucha atención

En déficits más marcados (hipomagnesemia clínica), pueden aparecer:

  • Palpitaciones.
  • Empeoramiento de arritmias en personas predispuestas.
  • Presión arterial más difícil de controlar.

Si hay dolor torácico, desmayo, falta de aire o palpitaciones intensas y nuevas, esto no se “autotrata” con suplementos: es motivo de valoración médica.

Tabla rápida: síntomas típicos y “dobles” frecuentes (para no confundir)

Señal que notas Puede encajar con falta de magnesio Otras causas comunes a descartar
Calambres nocturnos Sí, muy frecuente Deshidratación, exceso de ejercicio, bajo sodio/potasio, mala circulación
Párpado que tiembla Sí, especialmente con estrés Cafeína alta, falta de sueño, fatiga visual
Fatiga persistente Puede contribuir Anemia, tiroides, apnea del sueño, depresión, sobreentrenamiento
Insomnio o sueño ligero Puede contribuir Estrés, alcohol, pantallas tarde, dolor, apnea
Irritabilidad, nerviosismo Puede contribuir Ansiedad, exceso de estimulantes, hipoglucemias, déficit de B12
Estreñimiento A veces Fibra baja, poca agua, sedentarismo, hipotiroidismo
Palpitaciones Posible, pero atención Arritmias, anemia, tiroides, ansiedad, fármacos

¿Quién tiene más riesgo de déficit de magnesio?

Aunque cualquiera puede tener una ingesta baja, hay perfiles donde la probabilidad sube mucho.

Pérdidas digestivas o mala absorción

  • Diarrea crónica.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Malabsorción.

Incluso sin diagnóstico formal, un intestino “irritable” con diarreas frecuentes puede ir vaciando minerales con el tiempo.

Diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina

La diabetes se asocia a mayor excreción urinaria de magnesio. Si además hay diuréticos o control glucémico irregular, el riesgo aumenta.

Alcohol y algunos fármacos

Hay medicamentos conocidos por favorecer el déficit, por ejemplo:

  • Diuréticos.
  • Inhibidores de la bomba de protones (IBP) usados durante largos periodos.

Si tomas medicación crónica, no asumas: coméntalo con tu profesional sanitario para valorar si tiene sentido monitorizar electrolitos.

Deportistas, caminatas largas y calor (especialmente en verano)

El sudor no solo es agua. En entrenamientos largos o días de calor, la combinación de pérdidas + agua “sin sales” puede aumentar calambres.

Si viajas y haces rutas con tu perro, este detalle cuenta: largas caminatas, cambios de horarios y menos regularidad alimentaria son un escenario perfecto para que aparezcan calambres. Si estás planificando escapadas, puede ayudarte elegir alojamientos que faciliten rutinas y descanso, por ejemplo en esta guía de hoteles hondvriendelijke (dog-friendly) para viajar con tu perro.

Cómo se confirma (de verdad) una falta de magnesio

Si los síntomas son leves, muchas personas ajustan hábitos y mejoran sin necesidad de pruebas. Pero si los síntomas son persistentes, intensos o hay enfermedades de base, lo responsable es valorar analítica.

Pruebas habituales y limitaciones

  • Magnesio sérico: es lo más común, pero no siempre refleja reservas intracelulares.
  • En casos concretos, un clínico puede considerar otras aproximaciones (por ejemplo, evaluación más completa de electrolitos, función renal, potasio y calcio), según el contexto.

No es buena idea “adivinar” a ciegas si hay palpitaciones, debilidad marcada, diarrea intensa o riesgo renal.

Qué hacer si sospechas que te falta magnesio (pasos prácticos)

1) Empieza por lo que más impacta: comida, agua y ritmo

El enfoque más sostenible es cubrir bases durante 2 a 3 semanas y observar. Prioriza:

  • Alimentos ricos en magnesio: frutos secos y semillas, legumbres, verduras de hoja verde, cacao puro, cereales integrales.
  • Suficiente proteína y energía total (dietas muy restrictivas pasan factura).
  • Hidratación con sentido (si sudas mucho, no todo es “más agua”, también puede ser reponer electrolitos).

Bodegón de alimentos ricos en magnesio: semillas de calabaza y sésamo, almendras, cacao puro, espinacas, aguacate y legumbres, sobre una mesa de cocina luminosa.

2) Si usas suplemento, prioriza tolerancia y seguridad

No todos los suplementos se toleran igual. De forma general:

  • Algunas formas se usan más cuando el objetivo es mejor tolerancia digestiva.
  • Otras se notan más a nivel intestinal (pueden ablandar heces), lo cual puede ser útil en estreñimiento pero un problema si ya hay diarrea.

La seguridad importa especialmente si tienes enfermedad renal, tomas múltiples fármacos o estás embarazada. El NIH indica un límite superior tolerable de 350 mg/día procedente de suplementos para adultos (no cuenta el magnesio de alimentos), principalmente por riesgo de diarrea y efectos adversos gastrointestinales.

3) Ajusta el “drenaje”: estrés, alcohol y cafeína

Hay personas que mejoran poco con comida o suplemento si siguen con el grifo abierto:

  • Estrés sostenido.
  • Alcohol frecuente.
  • Cafeína alta (especialmente si desplaza comidas o empeora el sueño).

En Jascotee solemos insistir en que la nutrición funciona mejor cuando va acompañada de autorregulación del sistema nervioso. Si te interesa la visión integrativa detrás de este enfoque, aquí puedes leer la historia personal de la fundadora y su transición hacia la naturopatía y la Medicina Tradicional China: la naturópata que dejó el mundo tecnológico para curar lo que la medicina moderna ignora.

Señales de alarma: cuándo no esperar

Busca atención médica si aparece cualquiera de estos escenarios:

  • Palpitaciones nuevas e intensas, dolor torácico, desmayo o falta de aire.
  • Debilidad marcada, confusión o síntomas neurológicos llamativos.
  • Diarrea persistente, vómitos o deshidratación.
  • Si tienes enfermedad renal o estás tomando diuréticos o IBP de forma crónica y notas empeoramiento.

Una forma útil de pensarlo: “síntomas en paquete”, no en solitario

La falta de magnesio rara vez se presenta como un único síntoma aislado. Lo que suele dar la pista es el conjunto, por ejemplo:

  • Calambres + sueño ligero + irritabilidad.
  • Fasciculaciones + estrés alto + estreñimiento.
  • Fatiga + peor recuperación + palpitaciones leves (a valorar con profesional).

Si te reconoces en varios de estos puntos, no es necesario caer en la autosugestión ni en el alarmismo. Lo más inteligente es cerrar fugas (estrés, sueño, alcohol), mejorar la calidad de la dieta y, si procede, confirmar con un profesional qué analíticas y qué estrategia te convienen.

Si además te gusta un enfoque de bienestar que combine ciencia y hábitos sostenibles, en la tienda de Jascotee puedes explorar productos de estilo de vida y bienestar pensados para apoyar rutinas de equilibrio (siempre sin sustituir el criterio médico cuando hace falta).