+41765413308 energyangel@jassup.org

El magnesio es uno de esos nutrientes “silenciosos” que no suele ocupar titulares, pero participa en funciones tan básicas como producir energía, contraer y relajar músculos, modular el sistema nervioso y mantener huesos fuertes. El problema es que muchas personas lo toman “a ojo” (forma incorrecta, dosis inadecuada o a la vez que ciertos fármacos), y luego concluyen que “no funciona” o que “da diarrea”. En realidad, tomarlo bien marca una diferencia enorme.

A continuación tienes una guía práctica y basada en evidencia para entender magnesio: para qué sirve y cómo tomarlo bien, con criterios claros de dosis, forma, horario, interacciones y seguridad.

Magnesio: ¿para qué sirve en el cuerpo?

Según el NIH Office of Dietary Supplements, el magnesio actúa como cofactor en cientos de reacciones enzimáticas. Traducido a la vida real, eso se refleja en varias áreas clave:

  • Energía celular (ATP): el ATP (la “moneda energética” de la célula) necesita magnesio para ser biológicamente activo. Si estás cansado, esto no significa automáticamente “falta magnesio”, pero sí explica por qué el magnesio se relaciona con energía y rendimiento.
  • Sistema nervioso y estrés: el magnesio participa en la transmisión nerviosa y en la regulación de excitabilidad. Por eso se investiga en sueño, ansiedad y respuesta al estrés.
  • Función muscular: equilibrio entre contracción y relajación, y comunicación neuromuscular. Aquí entra el interés popular por calambres y tensión muscular.
  • Corazón y vasos sanguíneos: contribuye a la conducción eléctrica y al tono vascular. En ensayos clínicos se ha estudiado por su posible apoyo a la presión arterial en algunos perfiles.
  • Glucosa y metabolismo: está implicado en señalización de la insulina y metabolismo de carbohidratos.
  • Hueso: forma parte de la matriz ósea y del metabolismo de vitamina D y calcio.

En resumen, si buscas “magnesio para qué sirve”, la respuesta honesta es: sirve para sostener procesos esenciales y, en personas con ingestas bajas o necesidades aumentadas, optimizarlo puede mejorar síntomas concretos (sobre todo digestivos, musculares, sueño y estrés), siempre con un enfoque individual.

¿Quién tiene más riesgo de necesitar más magnesio?

No todo el mundo necesita suplementar. Pero hay situaciones donde las necesidades suben o las pérdidas aumentan:

  • Dietas con pocos alimentos ricos en magnesio (poca verdura, legumbre, frutos secos, cacao puro, cereal integral).
  • Estrés crónico y sueño insuficiente (por hábitos que empeoran la calidad dietética y la recuperación).
  • Consumo alto de alcohol.
  • Algunas condiciones digestivas con malabsorción.
  • Diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina (en algunos casos se observa magnesio más bajo).
  • Uso de ciertos medicamentos.

Un punto importante: la FDA ha advertido sobre hipomagnesemia asociada a inhibidores de la bomba de protones (IBP) cuando se usan durante periodos prolongados en algunas personas. Fuente: FDA Drug Safety Communication.

Si estás en alguno de estos grupos, vale la pena revisar la dieta, valorar analíticas con tu profesional y, si procede, plantear una suplementación bien elegida.

Primero lo básico: alimentos con magnesio (y por qué importan)

La mejor base es siempre “food first”: fibra, fitonutrientes y minerales llegan en conjunto. Además, cuando hay estreñimiento o estrés, mejorar la dieta suele ser el primer gran multiplicador.

Estos ejemplos de alimentos y cantidades se recogen en la ficha profesional del NIH (valores orientativos por ración):

Alimento (ración) Magnesio aprox. (mg) Cómo usarlo en el día a día
Semillas de calabaza (28 g) 156 En ensaladas, yogur o crema de verduras
Semillas de chía (28 g) 111 En pudín con leche o kéfir
Espinacas cocidas (1/2 taza) 78 Salteadas con ajo o en tortilla
Almendras (28 g) 80 Merienda con fruta
Anacardos (28 g) 74 En bowls o en salsa tipo “crema”
Judías negras cocidas (1/2 taza) 60 En ensaladas o con arroz integral
Edamame (1/2 taza) 50 Snack proteico
Mantequilla de cacahuete (2 cucharadas) 49 En tostada o con manzana
Arroz integral cocido (1/2 taza) 42 Base de plato con verduras y legumbre
Yogur natural bajo en grasa (1 taza) 42 Desayuno o postre con cacao puro

Si tu dieta ya incluye varias de estas opciones a diario, puede que no necesites suplementar, o que necesites menos.

Mesa con alimentos ricos en magnesio: semillas de calabaza y chía, frutos secos, espinacas, legumbres cocidas, arroz integral y cacao puro, presentados como opciones de dieta mediterránea.

Cuánta cantidad necesitas: ingestas recomendadas y límites de seguridad

Ingestas diarias recomendadas (RDA)

El NIH resume las RDA (ingesta diaria recomendada) para adultos sanos como referencia:

Grupo Magnesio total/día (mg)
Hombres adultos 400–420
Mujeres adultas 310–320
Embarazo (según edad) 350–360

Estas cifras se refieren al magnesio total (dieta + suplementos).

Límite superior desde suplementos (muy relevante)

Aquí está uno de los puntos más importantes para “tomarlo bien”:

  • El NIH indica un límite superior tolerable (UL) de 350 mg/día para magnesio procedente de suplementos y fármacos (no del magnesio de los alimentos), principalmente por el riesgo de diarrea.
  • En Europa, la EFSA estableció un UL de 250 mg/día para magnesio de suplementos (especialmente de sales fácilmente disociables), por el mismo motivo: tolerancia gastrointestinal. Fuente: EFSA Scientific Opinion (2006).

¿Qué hacer con esta diferencia? En práctica clínica y de autocuidado responsable:

  • Si eres sensible a nivel digestivo, empieza más bajo.
  • Si buscas un efecto específico (por ejemplo, estreñimiento), a veces se usan dosis mayores bajo supervisión.
  • La tolerancia es individual y depende mucho de la forma (citrato, óxido, bisglicinato, etc.) y de si lo tomas con comida.

Cómo tomar magnesio bien: 6 decisiones que evitan errores

1) Asegúrate de entender “magnesio elemental” en la etiqueta

Muchos errores vienen de aquí. En un suplemento, la etiqueta puede mostrar:

  • El compuesto (por ejemplo, “citrato de magnesio”).
  • El magnesio elemental (lo que realmente cuenta para la dosis).

Dos productos pueden decir “citrato de magnesio 1.000 mg” y no aportar lo mismo en magnesio elemental. Si tienes dudas, elige marcas que indiquen claramente “Magnesio (elemental): X mg”.

2) Elige la forma según tu objetivo (y tu intestino)

El NIH señala que algunas formas (aspartato, citrato, lactato y cloruro) tienden a absorberse mejor que otras como el óxido.

Guía práctica orientativa:

Forma común Cuándo suele ser útil Precaución típica
Citrato Si hay estreñimiento o tránsito lento Más probabilidad de diarrea si te pasas
Bisglicinato (glicinato) Si buscas buena tolerancia y uso nocturno (sueño, relajación) No es un sedante, el efecto varía
Cloruro Opción bien absorbida, a veces en formatos líquidos Puede ser más “fuerte” para estómago en algunos
Óxido Más económico, a veces usado como laxante Absorción menor, más molestias GI
Treonato Se comercializa para cognición Evidencia y necesidad real dependen del caso

Si tu objetivo es “mejor descanso” y tiendes a tener intestino sensible, bisglicinato suele ser un punto de partida razonable. Si tu objetivo es estreñimiento, el citrato suele encajar mejor (con dosis baja al inicio).

3) Empieza con dosis baja y ajusta (la regla de oro)

En lugar de empezar alto, usa un enfoque escalonado:

  • Semana 1: 100–200 mg/día de magnesio elemental.
  • Si no hay diarrea ni molestias, sube gradualmente.
  • Si aparece diarrea, baja dosis o cambia de forma.

Este enfoque suele funcionar mejor que “tomar 400 mg de golpe”, especialmente si no sabes cómo responde tu intestino.

4) El horario importa: mañana, tarde o noche

No existe un “mejor” horario universal. Depende del objetivo:

  • Para sueño y relajación: muchas personas lo toleran bien con la cena o 1–2 horas antes de dormir.
  • Para digestión/estreñimiento: a veces funciona mejor por la noche, pero depende del patrón intestinal.
  • Para evitar molestias: tomarlo con comida suele mejorar tolerancia.
  • Para estabilidad: dividir dosis (por ejemplo, mañana y noche) puede ser mejor que una sola toma.

5) Respeta interacciones con medicamentos y otros suplementos

El magnesio puede unirse a ciertos fármacos y reducir su absorción. Algunas precauciones habituales:

  • Antibióticos (tetraciclinas y quinolonas): separa el magnesio varias horas (a menudo 2 horas antes o 4–6 horas después, según el antibiótico y la indicación médica).
  • Levotiroxina: suele recomendarse separar minerales (calcio, hierro, magnesio) unas 4 horas.
  • Bisfosfonatos (osteoporosis): se toman en ayunas y requieren separación estricta de minerales y comida. Sigue la pauta del medicamento.
  • Hierro y zinc: pueden competir por absorción; si los tomas, valora separarlos.

Si tomas medicación diaria, lo más prudente es confirmar el horario con tu médico o farmacéutico.

Esquema simple de horarios: magnesio con cena o antes de dormir, y separación de 4 horas con levotiroxina; separación de varias horas con antibióticos; recordatorio de tomar bisfosfonatos en ayunas según pauta.

6) Vigila las banderas rojas: quién debe tener especial cuidado

El magnesio es seguro para la mayoría en dosis moderadas, pero no es inocuo en todos los casos.

Consulta antes de suplementar si:

  • Tienes enfermedad renal (el riesgo principal es acumular magnesio).
  • Tienes antecedentes de alteraciones importantes de conducción cardíaca o tomas fármacos donde el equilibrio electrolítico es crítico.
  • Estás embarazada, das el pecho, o buscas dosis altas por un objetivo terapéutico.
  • Estás con múltiples fármacos (especialmente diuréticos, IBP crónicos u otros que puedan alterar minerales).

¿Funciona el magnesio para dormir, calambres o estrés?

Aquí conviene ser claro: el magnesio no es “mágico”, pero puede ayudar cuando hay déficit, ingestas bajas o un contexto fisiológico compatible.

  • Sueño: hay estudios que sugieren mejoras modestas en algunos grupos (por ejemplo, personas mayores o con mala calidad de sueño). En la práctica, cuando funciona suele notarse como “me cuesta menos desconectar” más que como un efecto hipnótico.
  • Estrés y tensión: puede ser útil como parte de un plan más amplio (luz por la mañana, rutina de desconexión, respiración, proteína suficiente, reducción de cafeína). En Jascotee se trabaja mucho la visión integral mente-cuerpo, y aquí el magnesio encaja como apoyo, no como sustituto.
  • Calambres: la evidencia es mixta y no siempre el calambre es por magnesio (hidratación, sodio, carga de entrenamiento, sueño y estrés también pesan). Aun así, si tu dieta es baja en magnesio y hay signos de tensión, puede merecer un ensayo controlado.

Un protocolo sencillo de 14 días para tomar magnesio “con inteligencia”

Si quieres probar sin complicarte, este esquema es una forma ordenada de hacerlo:

  • Elige una sola forma (por ejemplo, bisglicinato si buscas tolerancia, citrato si buscas tránsito).
  • Días 1–4: 100 mg de magnesio elemental con la cena.
  • Días 5–10: 200 mg con la cena (si la tolerancia es buena).
  • Días 11–14: ajusta según objetivo.

Durante esos 14 días, mide solo 3 cosas:

  • Intestino: ¿normal, diarrea, gases?
  • Sueño: ¿latencia (tardas menos en dormirte), despertares, descanso al despertar?
  • Tensión muscular/estrés: ¿más calma física, menos “cuerpo en alerta”?

Si hay mejora clara sin molestias, puedes mantener. Si hay molestias, reduce o cambia de forma. Si no hay ningún cambio, revisa primero dieta, sueño, estrés y posibles causas médicas antes de subir dosis sin rumbo.

Un enfoque holístico: el magnesio suma más cuando el sistema está bien “calibrado”

En consulta, es frecuente ver que el magnesio funciona mejor cuando se acompaña de:

  • Más alimentos reales (legumbre, verdura, frutos secos, cacao puro).
  • Rutina de sueño consistente.
  • Menos estimulantes (café tarde, alcohol nocturno).
  • Gestión del estrés basada en el cuerpo (respiración, caminatas, meditación activa).

Si te interesa esta mirada integrativa, te puede inspirar la historia personal de Jasmine y cómo pasó del mundo tecnológico a la naturopatía y la Medicina Tradicional China: La naturópata de medicina china que dejó el mundo tecnológico.

Cierre: lo importante no es “tomar magnesio”, es tomarlo bien

Si tuviera que resumirlo en una idea: el magnesio es útil, pero la forma, la dosis, el horario y las interacciones determinan la experiencia. Empieza por la dieta, usa dosis sensatas, prioriza tolerancia digestiva y respeta separaciones con medicación.

Y si estás construyendo un estilo de vida más consciente, en Jascotee puedes explorar una selección de productos de bienestar y autocuidado, además de contenidos que integran ciencia y enfoques holísticos para apoyar mente, cuerpo y espíritu.